Todo comenzó por un programa terapéutico... Junto con Marta, mi esposa, y mis sobrinos Susy y Leo decidimos hacer un viaje hacia las Termas de Copahue, recomendadas por los poderes beneficiosos para el organismo.
Las termas están situadas al pie del volcán del mismo nombre, en la provincia argentina de Neuquén en plena Cordillera de Los Andes, casi en la frontera con Chile, a unos 2.500 metros de altura sobre el mar.
Las termas son producto de la acción de los gases emanados por la chimenea del volcán, que calientan las aguas del río hasta unos 200ºC, aportando ácido sulfhidrico y ácido clorhídrico, pero también manganeso, azufre, calcio y amonio.
Los barros (peloides) y las aguas sulfurosas y ferruginosas, así como las algas desarrolladas en ese hábitat, son el atractivo hacia el centro termal, muy considerado por sus propiedades curativas. Así, cada verano, varios miles acuden aquí para recibir los tratamientos reconstituyentes.
Los barros (peloides) y las aguas sulfurosas y ferruginosas, así como las algas desarrolladas en ese hábitat, son el atractivo hacia el centro termal, muy considerado por sus propiedades curativas. Así, cada verano, varios miles acuden aquí para recibir los tratamientos reconstituyentes.
Nuestro viaje fue en noviembre de 2012, en la primavera cercana al verano en el hemisferio sur, lo cual no fue impedimento para que, a pesar de los carteles de precaución por las altas temperaturas en rutas y calles, el lugar nos recibiera con una copiosa nevada.
Las emisiones
de vapores del volcán eran bien evidentes así
como las “fumarolas” , columnas de vapor que aparecían y se atenuaban
según los momentos para reaparecer en otras grietas de la ladera.
La zona está habitada, en buena medida, por la comunidad indígena Mapuche, de la que algunas estimaciones
indican que existe una población de unos 500.000 descendientes de los originarios habitantes autóctonos, entre Argentina y Chile.
Y es así que los mapuches dieron nombre a este entorno que, en su idioma, significa lugar de aguas sulfurosas.
Precisamente
y hablando con algunos de ellos acerca de los vapores que emitía el
volcán y de las fumarolas, nos decían
que el volcán estaba enojado, a raíz de que lo estaban molestando los hombres
con un proyecto, en ejecución, que
pretende usarlo para aprovechamiento
hidrogeotérmico.
Los gases y sales metálicas confieren al río circundante propiedades ácidas, por cuya causa se lo bautizó como “Río Agrio”, el que serpenteando durante varios kilómetros , y entre bosques de Araucarias, permite llegar hasta la profunda cascada a la que presta su nombre.
Allí, se encuentra encajonado por paredes en forma de columnas prismáticas, de base hexagonal producidas por la lava lanzada en sucesivas erupciones que han dado lugar a estos apilamientos de rocas basálticas.
La lava ardiente, al enfriarse, adopta diferentes formas, y en este caso, por sus componentes minerales se ofrece con cantidad y variedad de colores y formas.
Luego de la cascada el río vuelve a circular
manso, y allí nos sorprenden patos autóctonos, nadando tranquilamente en agua de
pH 2,5, en un contorno de tierras ferruginosas
rojo-amarronadas.
Esto nos hace recordar a lo que Rafael nos contaba de las especies que encontraron su hábitat en el otro Río Agrio, en Andalucía, y en tantos otros ríos con aguas ácidas en la Faja Pirítica Ibérica, en Andalucía.
A medida que los días de nuestras inmersiones en aguas sulfurosas y tratamientos con barros se agotaban notábamos que los vapores del volcán se hacían más notorios.
Pocos días después de nuestra vuelta, el 22 de diciembre el volcán entró en erupción, obligando a tornar las alertas a amarillas, luego a naranjas y finalmente a rojas, obligando a evacuar a las poblaciones circundantes hasta la atenuación de las iras volcánicas varias semanas después.
¡El monstruo se había enojado!
alb.ghiglione@gmail.com; albertog@recasrl.com.ar
Los gases y sales metálicas confieren al río circundante propiedades ácidas, por cuya causa se lo bautizó como “Río Agrio”, el que serpenteando durante varios kilómetros , y entre bosques de Araucarias, permite llegar hasta la profunda cascada a la que presta su nombre.
Allí, se encuentra encajonado por paredes en forma de columnas prismáticas, de base hexagonal producidas por la lava lanzada en sucesivas erupciones que han dado lugar a estos apilamientos de rocas basálticas.
La lava ardiente, al enfriarse, adopta diferentes formas, y en este caso, por sus componentes minerales se ofrece con cantidad y variedad de colores y formas.
Esto nos hace recordar a lo que Rafael nos contaba de las especies que encontraron su hábitat en el otro Río Agrio, en Andalucía, y en tantos otros ríos con aguas ácidas en la Faja Pirítica Ibérica, en Andalucía.
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A medida que los días de nuestras inmersiones en aguas sulfurosas y tratamientos con barros se agotaban notábamos que los vapores del volcán se hacían más notorios.
Pocos días después de nuestra vuelta, el 22 de diciembre el volcán entró en erupción, obligando a tornar las alertas a amarillas, luego a naranjas y finalmente a rojas, obligando a evacuar a las poblaciones circundantes hasta la atenuación de las iras volcánicas varias semanas después.
¡El monstruo se había enojado!
alb.ghiglione@gmail.com; albertog@recasrl.com.ar